El reloj marcaba las 8.50 am del día 04 de agosto del 2023, cuando llegábamos al estacionamiento de Sierra Nevada en el parque Nacional Conguillío (Chile), el termómetro del auto marcaba -6 º Celsius. Emprendíamos una nueva aventura junto a rayados por las fotos, mi compañera de trekking en esta oportunidad, “La Señora”, Mackita. Uno de mis deseos en segundo plano era encontrarme con el Cóndor y poder fotografiarlo. Digo en segundo plano porque lo primero es conectar conmigo, en ese lugar, con nuevos integrantes de la comunidad, disfrutar de ello y aprender de todo y todos.
El amanecer iba inundando de luz el lugar dejándonos maravillosas vistas del hielo nocturno que bañaba el lugar, halos luminosos, un bokeh natural arcoírico que rodeaba la vegetación.
Comenzamos el sendero, cada cual a su ritmo e interés fotográfico. Con la temperatura ambiental no sentíamos los pies, así que comenzamos el ascenso con Mackita intentando encontrar el ritmo para entrar en calor y que nuestros cuerpos tolerasen la actividad. En el trayecto disfrutaba de la vista del lugar, de aguas congeladas en desnivel, de las cortezas de los árboles, del sol entrando en el bosque, del volcán, de escuchar pájaros carpinteros perforando árboles en un mullido bosque de árboles y que no se dejaron ver, del frío rozándome el rostro… el objetivo era llegar al mirador los cóndores y reunirnos ahí con el grupo.
El último tramo fue más desafiante, había nieve con hielo que nos hacia resbalar, desequilibrar y tomar más atención. Eran las 10:34 cuando llegamos a destino, hicimos una detención con La Señora para hidratarnos y comer algo, cuando nuestras miradas se cruzaron y dijimos “¿vamos a mirar un poco más allá? Así fue, caminamos un poco más allá y que denominamos “nuestro momento de rebeldía”. La vegetación iba cambiando, la vista del lago Conguillío y el volcán de fondo, sin duda espectacular. Era en su esencia el mismo lugar, el mismo lago, el mismo volcán de abril de ese año, pero el entorno era distinto, y que algo que intento llevar y ser consciente de incorporarlo en la vida en el día a día… incorporar contexto.
Mis ojos se inundaban de lo que veían, a esa altura había nieve que daba otro color, sombras distintas, realces de superficie, contrastes, sombras y colores completamente y simplemente “divinos” . En una parte del camino “la señora” me comenta que estaba experimentando vértigos y que no avanzaría más. ¿Qué quiero y qué puedo? Fueron las preguntas en mi cabeza. Acordamos reencontrarnos dentro de 20 min y continúe un poco más allá… no habían pasado 5 min y me encontraba subiendo, mirando mis pies y evaluando las condiciones del lugar, reconociendo que iba sola, mis temores que aplacaba con instrucciones verbales y mentales “buenos pies, Jael “confía en tus pies como muchas veces me lo decía el profe en clases de escalada… iba en eso y alcé la mirada y ahí estaba …Planeando, silencioso, majestuoso … el cóndor. Me tiré al suelo, intentando estabilizar la cámara fotográfica que llevaba instalado el teleobjetivo y comenzar la ráfaga de fotos y para entrar en estados de contemplación y aprendizaje que esta documentado y estudiado ,pero ahí estaba yo, “siendo traspasada por la sabiduría de esta ave en su hábitat y de ese lugar”…
Aprendí que, el cóndor:
Con gratitud, por ser y estar en esta humanidad compartida, a todos los involucrados incluido mi ego que me. permite transmitir esta experiencia.
Un abrazo al alma …
Fotografía Propia. En safari fotográfico de @rayadosporlasfotos. Conguillío, Chile Agosto 2023